
Me llamo Miguel y trabajo en un hotel. Un hotel no de negocios, no de carretera ni con casino. No tiene playa privada ni auditorio. Podría ser. Tiene cosas básicas que tiene que tener un hotel como habitaciones, recepción e incluso extras como piscina, un salón con escenario y alguna cosa más. También en este hotel hay cocina y restaurante, restaurantes, dos. Sino contamos con el snack al ladito de la pool.
Concretamente en este departamento, restaurante, realizo mis tareas durante ocho horas al día cinco días a la semana. No tiene nada de particular, no deja de ser un trabajo. Pero como en todos los trabajos o como en toda actividad cotidiana lo que hace que dicha actividad no se convierta en algo tan monótono como para convertirte en un autómata, es poder discernir, detectar las pequeñas variantes, los matices que hacen que cada día sea diferente aún realizando las mismas tareas.
De estas cosillas que, normalmente suelen provocar algún cambio de ánimo, de estas anécdotas o historietas o vivencias, me gustaría escribir. Y si me veo obligado, tendré que inventarme algo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario