
Con cierto entusiasmo y con dudas de poder darle continuidad a este proyecto, comencé en la entrada anterior a escribir sobre lo que podría ser el tema de este blog. Muy cierto es que la profesión a la que me dedico no está exenta de anécdotas e historias dignas de ser contadas, y porqué no de ser leídas. Lo que pasa es que la ausencia de entusiasmo, la falta de inspiración, las pocas visitas de las musas o la poca práctica en las artes literarias o ausencia de ellas, están dificultando la evolución de la propuesta inicial.
Si bien puede parecer que me estoy excusando, nada más cercano de una afirmación. También he de señalar que la idea surgió de alguna de esas charlas fugaces que en el desempeño de las acciones cotidianas en el trabajo te puedes permitir con alguno de tus compañeros. En este caso el señor Rafa es co-culpable de que me haya aventurado en esta tarea narrativa. Solo estoy deseando dejar de escribir en singular, a partir del momento, deseado, en que el mencionado compi se anime, y me infunda algún tipo de estímulo para continuar rellenando lo que este formato nos permita. Y nuestras mentes alcancen a ofrecer.
