martes, 18 de mayo de 2010

OTRO PUNTO DE VISTA (rafa)



Creo que es el mejor titulo que le puedo poner a este nuevo relato que aquí les ofrezco. Tal vez debería mencionar que yo....soy el otro...Rafa. Otro punto de vista, otro punto de vista...con lo bien que yo estaba!! Me explico: Hasta hace muy bien poco, Miguel el clandestino y un servidor, formábamos una dupla perfecta en el ataque del susodicho hotel donde trabajábamos. Eramos como Zipi y Zape, como Sherlock y Watson, como Rocco y Sifredi...en definitiva, buenos compañeros, pero por desgracia, ya no lo somos...por lo menos en el mismo hotel. Tampoco es que me haya ido tan lejos, para ser sinceros, solo unos cuantos metros mas allá, pero en la práctica, esta teórica corta distancia, es realmente grande.

El otro, o sea yo, trabaja ahora en un hotel de media pensión, y aunque no es un cinco estrellas, todos los compañeros y el ambiente que se respira allí, parece decir lo contrario. Se cuida hasta el mas mínimo detalle en cualquier sentido. Todos los trabajadores de este nuevo hotel tratan con máximo esmero de satisfacer al cliente en el mas mínimo capricho, y con razón, atendiendo a lo que pagan por hospedarse.

Creo que era necesario hacer esta breve introducción para ponerles en situación, de cual es mi nueva....situación, jeje. Para mas inri, ahora trabajo en un departamento del cual desconozco practicamente todo, y ese departamento, es el Bar. Podría parecer ilógico que después de 14 años en la profesión, yo diga que no tengo ningún conocimiento de lo que es el servicio en un Bar, pero es que por una razón u otra, nunca tuve la oportunidad de adquirir dichas habilidades, cosa que lamento ahora muy profundamente, jeje.

Yo soy un tio sencillo, con gustos sencillos, un coche sencillo, etc. En la vida he pedido un cocktail para beber, ya que como he dicho, soy un tipo sencillo, y los tipos sencillos bebemos cerveza y como mucho un cubata, amen de algún vinillo (no muy caro) muy de vez en cuando. ¿Cointreau, Pernod, Grappa, Ramazzotti...?.....pero esto....que coño es????? esa fue mi sensacíón cuando entre en mi nuevo puesto de trabajo. Había bebidas que no había oído ni visto en mi vida. Cocktails y preparados de todo tipo que para mis nuevos compañeros son cosa del día a día, y para mi....un autentico misterio. Por poner un ejemplo; Hoy me pidieron una bebida y creo que tarde como dos minutos en encontrar la botella. Lo jodido del caso es que pasé mi mirada varias veces por delante de ella hasta que me di cuenta que estaba exactamente delante de mis ojos. Que sensación de ridículo me inundó por dios!!!

Otro punto de vista es el que de aquí en adelante tendremos en este blog. El de un hotel de todo incluido, donde el vino viene en bolsas de 20 litros, y otro de media pensión, donde una botella de agua de medio litro cuesta 300 de las antiguas pesetas!! Saludos

jueves, 13 de mayo de 2010

Ambiente cargado (miguel)



¿Quién no se ha tirado o se le ha caído un pedo en algún lugar público atestado de gente? Aunque no parece muy ético, lo encuentro tan natural como rascarse el culo por las mañanas o que al hablar salga proyectada contra tu interlocutor una gotita de saliva. He de reconocer que no son cosas muy agradables y que en la medida de lo posible todos intentamos evitar. O no.
A mi me ha pasado. No en muchas ocasiones, más bien muy pocas, pero las suficientes como para darme cuenta de lo embarazosa que se torna la situación. Por algún motivo inexplicable, o eso quisieras tú, con un movimento desafortunado de tu cuerpo se desprende involuntariamente ese elemento. El rubor se muestra en tus mejillas aunque trates de disimular alejándote lo más posible del punto donde sucedió el accidente. Observas a los posibles afectados tratando de averiguar si te han descubierto como autor de la invisible nube gaseosa y fétida. En fin, un mal trago.
Otra cosa es que te conviertas tu en víctima. Disculpas al anónimo culpable y sigues con lo que estuvieras haciendo huyendo a otro sitio más seguro hasta que se difumine la emanación. Siempre que no tengas más remedio que mantenerte forzosamente en la zona del siniestro como le ocurre generalmente al camarero de un restaurante que tiene que mantener controlado su rango o número de mesas asignadas. En este caso, venga de quien venga, sea quien sea el delincuente que voluntariamente o no se tira el cuesco, quedará impune. ¿Para que está el mencionado camarero sino para ser objetivo de las acusaciones? He podido constatar esto que escribo personalmente. Después de haber detectado el hedor, compruebo como los demás afectados, comensales generalmente, me miran como imputándome el hecho y así alguno quedar libre de culpa. Y como le dices a nadie que tu no has sido el del pedo. - ¡Oiga, que yo no he sido!
/- Ya, ya.
Y se repite la historia. Rubor y huida.

lunes, 3 de mayo de 2010

Cómelo todo (miguel)



Me gustan los niños. Nada antropófago en esta afirmación. Me gustan estos seres humanos de, generalmente, reducido tamaño. Me resultan entrañables hasta que empiezan a perder la candidez, esa inocencia que les fuerza a aparentar que están enfadados, cuando lo único que quieren es seguir jugando a ponerte a prueba. Y es cierto, me divierto muchísimo con ellos. Procuro, siempre que hay alguno de estos personajillos cerca, hacer el payaso, hacer muecas y comprobar que soy correspondido, en muchos casos con una sonrisa o con algún gesto similar al mio. Tengo un hijo en ese rango de edad, y he de reconocer que muchos de los momentos más gratificantes que he disfrutado han sido en su compañía.
Pues parece ser que muchas de las madres-padres que acuden a restaurantes con sus vástagos, nos ven a los camareros como sus aliados para conseguir sus propósitos con ellos. Intentan hacer que sus niños/as se coman lo que ellas les proponen o que se mantengan quietos cuando ya empiezan a aburrirse. Ayudar a alguien en estos asuntos es muy satisfactorio siempre que no nos hagan interpretar el papel de malo, ogro al que hay que temer y evitar. "¡Si no comes el camarero se va a enfadar contigo!". "¡Como no dejes de llorar, el chico (mozo) te va a llamar la atención!"
Que hay camareros a los que este rol le venga como anillo al dedo me consta. Pero para el resto de profesionales que intentamos acercarnos a cualquier crío sin intenciones indecorosas, esta actitud maternal o paternal no deja de causarnos cierta aflicción.
Digo.